Presentación en Sevilla de Los ángeles fríos, de Rosario Troncoso




«Hay en la poesía de Rosario Troncoso una forma especialísima de metáfora que no sé si sabre definir, porque partiendo de lo cotidiano, salta, subida en zancos gigantescos, hasta lo surrealista y onírico. Es un vuelo vertical y sorprendente. En la poesía de Rosario Troncoso, las persianas se clavan en sus raíces, y es el momento de la negación de lo externo y la reclusión en lo íntimo, donde todos nos encerramos con viejos demonios. “Es dolor abisal -dice Rosario- dejar de respirarte”.

Rosario se acerca al precipicio que surge, a veces, tras los escaparates, donde se nos dice que la vida es otra cosa, más brillante y feliz. Solo hace falta dar el paso, llegar al mostrador y pedir lo que quieres. Pero los maniquíes mienten y los pasos de esta mujer, maestra y madre “los vigila la cordura”. ¡Ah la cordura! “La cordura -dice- y una suerte de cómoda indolencia/ anudada en el vientre y en los ojos”».

Gloria Díez